lunes, 21 de mayo de 2012

Preámbulo a las instrucciones para "comprar un reloj"


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, 



Ella quería sorprenderlo, tomo
el tren, tomo el subte, merodeo  la 9 de Julio y llego.
bien supo al entrar, que otra vez caería en las redes de vandalismo urbano,
detrás de la vitrina se exhibían modelos galácticos, se ofusco, aun no sabía que SU cupón se alejaba aún más allá de esos  planetas contadores del tiempo, 
Enfrento al hombre,  le explico porque estaba ahí, con naturalidad el dejo ver una manta, la abrió y como si fuera necesario le enseño con el dedo las opciones que existían, el reloj era despampanante, grosero, tosco, ella no supo salir de la encrucijada, trago ácido y cerro los ojos, 
opto por el marrón, como si ello hiciera que su culpa rebotara y se hiciera nada
Al salir telefoneo a su madre, martirizándose  adjetivo la dimensión de lo que ya en su cartera habitaba, esta no le creyó, supuso que era otra vez el peregrinaje de la confusión que la acorralaba a diario, aconsejo que "no haga un mundo de una pavada", "que tan grande no debiera ser",  
pero aun no sospechaba que  en ese acto, nada era pequeñez.


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